De Angeli invitó a Cristina al acto en Rosario
Con banderas levantadas, más de 15.000 hombres y mujeres de campo participaron de un tractorazo en la localidad de Tandil donde el titular de la Federación Agraria de Entre Ríos, Alfredo De Angeli, invitó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a resolver el problema agropecuario y a festejar juntos el aniversario del 25 de Mayo en la ciudad de Rosario.
Estaban reunidos desde las 10. Oradores, payadores e improvisadores intentaban hacer entretenida la espera. Hasta hubo algunas mujeres que, guitarra en mano, se animaron a entonar “¿Qué pasó, qué pasó?”, la nueva canción del campo. Tal vez lo que más ayudó fueron los choripanes, que en este caso se vendían a beneficio del Banco de Alimentos de Tandil. Lo cierto es que el cansancio no se notó en la gente cuando recién a las 14 llegó Alfredo De Angeli, el productor entrerriano al que le faltaba un diente cuando se inició el conflicto del gobierno con el campo.
Lo recibieron con las banderas en alto, como si se tratara del héroe máximo. Él llegó en un tractor modelo ’70; desde su provincia había venido volando (aunque asegura que nunca antes había subido a un avión, ahora se moviliza en uno para intentar llegar a todas las manifestaciones, pero aún así no da abasto).
Se lo vio cansado; era el décimo día del nuevo paro agropecuario (el anterior fue de un mes), y es que aunque en cada manifestación hay música y aplausos, no se confundan, estas reuniones no son una fiesta. Tal vez sí un truco.
El embido fue un mea culpa comunitario. Luego de contar la anécdota de un amigo que le había confesado que se sentía que había estado dormido durante 40 años, dijo que al campo ya no lo dormían más. “Si el gobierno llegó hasta acá es porque nosotros los dejamos llegar. Estábamos dormidos pero nos despertamos, y ya no nos duermen más”, exclamó.
El truco levantó a la multitud. “Ahora no quieren la tierra, quieren la rentabilidad, pero si la quieren que trabajen ellos”, agregó entre el ruido de los aplausos y las avionetas que sobrevolaban el contorno de la manifestación.
Y luego de marcar las condiciones (“Nosotros ahora negociamos en la ruta.”) cantó el retruco:
“Usted tiene la oportunidad esta semana de arreglar el problema con el campo y de poder presidir con nosotros el acto de Rosario sin necesidad de pagarle a la gente para que vaya a aplaudirla”, gritó colorado de tanto gritar, o del sol, o de bronca nomás.
Como ya lo hizo su marido durante su mandato, Cristina Fernández de Kirchner tiene planificado trasladar al interior del país -en este caso en la provincia de Salta- los festejos por el aniversario del 25 de Mayo. Sin embargo todavía está a tiempo de utilizar, con un gesto de humildad, el macho que tiene guardado en la manga.




