Doble chapeau!!!
La vigilia fue larga. Sin embargo, no exageraría si dijera que a las cuatro de la mañana del jueves 18 medio país estaba frente a la televisión siguiendo la votación en el senado de la resolución 125, la famosa de las retenciones móviles. En las calles, cada tanto se escuchaban gritos de angustia o de alegría, según cómo fuera el discurso del legislador. En general el ambiente, tanto dentro del recinto -lleno como nunca- como en las casas, calles y plazas era de nervios, de intriga, de ansiedad, como si de un thriller de Hitchcock se tratara.
Se llamó a la sesión a las diez de la mañana del miércoles. Ese día, alrededor de las 20 todavía no estaba confirmado el empate (había minutos en los que ganaba el oficialismo y minutos en los que la incertidumbre era tan grande que se veía transpirar a algunos senadores; ni qué hablar de los manifestantes que estaban en el Congreso -los oficialistas- o en Palermo (los ruralistas más la oposición). Recién a las 4 del jueves se confirmó el empate, luego ratificado por segunda vez, pero minutos antes de la primera votación, el presidente del Senado, o sea el vicepresidente de la Nación, el ingeniero Julio Cobos, no estaba en el recinto.
El presidente del bloque radical, Ernesto Sanz, le suplicaba que regresara. Que tenía algo para decirle. Al final terminó diciéndoselo a quien en ese momento ocupaba la presidencia, el senador Juan Carlos Romero, para que desde donde estuviera Cobos lo escuchara. Que se acordara de Mendoza, de su gente, de sus pueblos. Que él como coprovinciano no podía creer que los abandonara en esa instancia.
Miguel Ángel Pichetto no fue tan melancólico. Fustigó salido de sus casillas, con tal dureza y con tanta irracionalidad que se destacó por desubicado; hasta el momento todos los discursos, de un lado y de otro, habían sido una lección cívica como los argentinos no habíamos tenido en varios años.
Sin embargo, el discurso que cautivó por encima de todos fue el de Cobos. Qué mesura, qué altura, qué hombría la de demostrar sobre todo humildad:
“Hoy es el día más difícil de mi vida, no sé porqué el destino me pone en esta situación”, comenzó. “El país está partido en dos. Se debe buscar el consenso, que no está presente aquí”, agregó.
Se escuchaba la resipiración, el ruido al mover el micrófono, y a veces hasta un quiebre de voz. Se notaba que hablaba desde el corazón, o al menos es un excelente actor que a mí me convenció.
“No puedo acompañarlos y esto no significa una traición. Estoy actuando según mis convicciones. Le pido a la presidenta (Cristina Fernández) que envíe un nuevo proyecto de ley que contemple las distintas propuestas”, continuó.
“Que la historia me juzgue y pido perdón si me equivoco”, completó y votó en contra de la resolución 125.
Espero que la señora presidenta esté a la altura de las circunstancias. Y que su marido haga mutis por el foro.




Jajajaja muy bueno …la verdad que tuvo huevos para hacer lo que hizo
cruzado
Julio 17, 2008